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H i s t o r i a
TERCERA ETAPA (1939-1989)
En Cabildo General de 27/4/1945, destaca el acuerdo 6º, que dice textualmente: “Procurar se lleve a la realidad el manto en verde bordado en oro para Nuestra Santísima Virgen de la Esperanza, y túnica, también bordada en oro, para Nuestro Padre Jesús del Gran Poder; los nuevos tronos de uno y otro, la tirada de un Guión en tiempo oportuno y con la autorización debida; la adquisición de portavelas con los colores acordados y sus insignias de Hermandad en pintura esmaltada...”. Consecuencia de estos propósitos, es la creación, en la Junta de Gobierno de 11/6/45, de una comisión para que se desplace a Sevilla con el fin de gestionar la adquisición de enseres para los pasos procesionales. Comisión presidida por el Sr. Salvetti Sandoval, quien en reunión de la Junta de Gobierno de 2/7/1945, informaba que el proyecto del bordado del manto de la Virgen, ascendía a 70.000 Ptas. y “propone se vea qué cofrades podrían facilitar sus firmas para el caso”. Ante la imposibilidad de llevar a buen fin este proyecto, la Virgen procesiona, a partir de la Semana Santa del 1946 y durante varios años, con un manto cedido por el cura párroco de la Parroquia de Santa Ana del barrio sevillano de Triana, D. José Arroyo, como se recoge en el acta de 1/4/1946 que dice que dicho sacerdote “ no tiene ningún inconveniente en prestarnos el manto verde de su Virgen de la Esperanza, para que podamos utilizarlo en nuestra procesión”. No obstante, sí se consigue la realización de otros proyectos, como los candelabros de cola que tuvieron un coste de 4.000 ptas., las varas de presidencia y hermanos de orden con un coste de 450 ptas., el Sin Pecado y el S.P.Q.R. y el guarnecido de la Cruz de Guía y la Manga de la Cruz Parroquial, cuyo coste se desconoce. Como anécdota, podríamos decir, que al finalizar el año 1945, la Tesorería arrojaba un saldo positivo de 13.838’90 ptas.
Finalizada la Guerra Civil, se produce una nueva reorganización llevada a cabo por los mismos cofrades y su Junta de Gobierno que en el año 1931 sufriera la pérdida de todo su patrimonio material.
La Junta de Gobierno acordó la adquisición de una nueva y definitiva imagen que respondiera en ejecución artística a la fama de alguno de los más preclaros escultores imagineros de la época. El entusiasmo y generosidad de algunos miembros de la Junta de Gobierno, permitió costear dos imágenes, una de la Virgen y otra de Nuestro Señor Jesucristo, que fueron inmediatamente encargadas al insigne imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci, con la recomendación especial de que se inspirara en las dos advocaciones más veneradas de la ciudad de Sevilla, que son, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Esperanza.

Es esta una época que podríamos considerar pródiga en cuanto a los proyectos ambiciosos que se llevan a cabo, como lo demuestran los extractos de las actas de reuniones de la Junta de Gobierno que, en aquella época, estaba compuesta por D. Alfredo Salvetti y Laussat, Hermano Mayor; Rvdo. D. Francisco Gisbert, Director espiritual y Mayordomo; D. Miguel Dominguez Costa, Primer Teniente
de Hermano Mayor; D. Juan Martínez Blanquer, Segundo Teniente de Hermano Mayor; D. Francisco Ramón y Muñoz, Secretario; D. Rafael Vidal Quereda, Tesorero; D. Alfredo Salvetti Sandoval, Hermano de culto; y como vocales figuraban: D. Juan A. Martínez Sanz, D. Francisco Gisbert Dominguez, D. Juan Navarro Requena, D. Emilio Gracia Martínez, D. Vicente Torres Bernabé, D. Francisco de León Orts, D. Luis Carrascosa Carbonell, D. Rafael Olmos Escobar, D. Jose Luis Martínez Sanz y D. Jaime Lloret Iborra.
La actividad de la Hermandad no se centraba única y exclusivamente en la Salida Procesional y en la provisión de enseres para la misma, sino que realizaba numerosos actos litúrgicos, como triduos al Cristo y a la Virgen, actos culturales y actividades de carácter social como la concesión de una beca de 1.500 Ptas. al seminario. Como consecuencia de ello, a finales de Junio de 1945, el Obispo de la Diócesis D. José García Goldaráz, que como todos los Obispos ostentaba el cargo de Mayorazgo de Honor, concedió los títulos de “Muy Ilustre y Santa” además de cien días de indulgencia a todos los cofrades.

En todas estas actividades, jugaban un papel importante las mujeres de la Hermandad que, lamentablemente, vieron frenada su actividad por un decreto del Obispo, del año 1947, en el que se prohibía que las mujeres pudieran participar en las procesiones vistiendo la túnica nazarena. Curiosamente, este decreto de la autoridad eclesiástica, fue dado a conocer por el Canónigo Magistral de la Colegiata de San Nicolás, D. Francisco Giner Giner, en el acto de constitución de la Junta Mayor de Hermandades de la ciudad de Alicante, celebrado el 18/3/1947.

Durante esta época, las Imágenes eran veneradas y custodiadas en domicilios particulares, hasta el año 1949 en el que pasan a recibir culto en la Iglesia de la Madres Capuchinas, ocupando las primeras capillas a derecha e izquierda de dicho templo, costando el arreglo de dichos altares 850 Ptas. Lo cierto, es que estaba previsto que las Imágenes tuvieran su lugar de culto definitivo en las dos últimas capillas de la Parroquia de
Nuestra Señora de Gracia, pero por las desavenencias surgidas con el Párroco, D. Pedro Mora Puchol, nunca llegó a ser así, comenzándose un peregrinar por distintas Iglesias alicantinas. En 1954, se establece en San Nicolás, desde donde efectúa su Salida Procesional hasta el 30 de Marzo de 1968, día en el que se bendice la nueva Capilla, situada en la Iglesia de San Pascual, donde se dará culto a las imágenes y desde donde se efectuará la Salida del Miércoles Santo.

Es esta una época de crisis generalizada en la Semana Santa alicantina que lleva a la Hermandad a una delicada situación llegando, incluso, a peligrar su existencia debido al escaso número de Hermanos que continuaron perteneciendo a la Hermandad. Por este hecho, el Miércoles Santo del año 1971 la Cofradía no sale a la calle, celebrándose un Vía Crucis en el interior del Templo.

 Al año siguiente, la Cofradía sigue manteniendo su sede en la Iglesia de San Pascual, aunque efectuará la Salida Procesional desde el Patio del antiguo colegio de los Salesianos, de manera conjunta, con las Hermandades de la Santa Cena y del Cristo del Perdón. Aquella Salida se caracterizó por los pocos Hermanos que participaron en el desfile, que en número no llegaban a cuarenta, y la incorporación de un sistema de ruedas a los pasos ante la escasez de costaleros.

Esta situación se mantendrá hasta la Semana Santa de 1989 en la que la Hermandad efectúa su última salida desde el antiguo colegio de los Salesianos. Las Imágenes, ya no volverán a la Iglesia de San Pascual. Tras el beneplácito del entonces párroco de Nuestra Señora de la Misericordia, D. Manuel Soto Menárguez, la Hermandad traslada su sede a dicha parroquia. Concluye de esta manera esta tercera etapa de la historia de la Hermandad, marcada por el éxodo continuo por distintos templos de nuestra ciudad.
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